Cruz Pedro 的个人资料La Quijotera de Moe照片日志列表更多 工具 帮助

日志


desvario 4

Aquella tarde pense que todo habia acabado

Que no habia salido el sol, que dios era despiadado

Que la verdad no rige el universo

Que todo va mal, que estamos todos dispersos

Que la derrota del ser humano era cuestion de tiempo

Que el alfa y el omega eran un eterno desierto.

Busque en tus ojos la respuesta de tanta tirania.

Y el “no lo se” de tu mirada reflejaba cobardia.

Aun asi agarre tu mano cuando inconsciente caias

A un infierno enmarañado de ideas y mentiras.

No me temblo el pulso en aquella tarde sombria

Aunque Hades reclamase mi cabeza por tanta osadia

Mire de frente el horror de tu caida, rece por ti

Luchaba con todas mis fuerzas para evitar el fin

La noche llego como una esperanza pauperrima

la madrugada era ya un sudario cuando desperte

No estabas, y yo habia muerto en tus ojos abismales

desvario 3

Cansado, triste desentona el llanto

Como una melodía aprendida

Que transcurre a solas en su despedida

Caminando por páramos helados

Donde una vez te contempló el sol.

Abrazado a una razón para existir

sientes tu profunda debilidad

cuando clavas tus ojos

en aquello que mas quieres

tan cercano como tu piel

tan lejano como el dolor.

Una pequeña historia de sangre parte 1

Templado es el clima cuando Andrade sale por la puerta de su casa, con destino a su trabajo. Un terrible saludo a la panadera de la esquina, que se cruza en su camino, es lo único que le separa de su total aislamiento, voluntario, del contacto con los de su especie. Trabaja en su cubículo empresarial haciendo todo el esfuerzo posible por esforzarse lo mas mínimo, -y que le jodan al jefe-.  El no tiene la culpa de que le hayan contratado, solo porque se haya pasado siete años de su patética vida en Oxford estudiando derecho. No tenia la culpa de que sus padres fuesen adinerados, osease ricos, con pasta. Acaudalados. Habia crecido sumido en todos los placeres que el dinero puede ofrecer a un ser humano, y estaba enchufado en un puesto de dirección. Al otro lado del pasillo estaba el despacho de su secretario, un gordo caucásico de unos treinta años, que respondia al nombre de Jacinto. Le gustaba meterse con Jacinto. Hirsuto, orondo, de pelo negro como el azabache y grandes orejas que se doblaban, como constreñidas por su propio peso, en su parte mas alta,  hacían de el un personaje mas propio del bestiario de tolkien que de un ser humano al uso. Vestido de chaqueta y corbata, el pobre hombre no podía evitar que la sudoración se asomase por exceso mas allá de la pudorosa protección de la camisa en la zona de las axilas, mientras que pequeñas huellas de sudor asomaban en su cara, y el brillo que producían hacia que su piel pareciese mas pálida y amarillenta. Molecularmente inestable desde el punto de vista estético. Andrade disfrutaba obligándole a hacer numerosos encargos innecesarios y a veces surrealistas, como aquella vez que le obligo ir a por papel higiénico de la marca “pojhu nu”. El único lugar donde se vendía semejante artefacto era una pequeña tienda situada a las afueras de la ciudad, un comercio regentado por asiáticos llamado “el gordo de la suerte”, por estar apostado, además, frente a un kiosco de lotería. Sudoroso, Jacinto se trago tres horas de atasco en pleno mes de junio y con el aire acondicionado estropeado. Cuando le dio el papel higiénico a su jefe, este se limito a señalar que quería su pedido del establecimiento “gordo de la suerte”, no del “gordo sudoroso”. Aquella aberración moral la cometió Andrade delante de Isabel, la mujer que compartía pared de oficina con el y que ocupaba el corazón del pobre Jacinto. Aquella humillación se sumaba a otras tantas que hacían bajar la cabeza a Jacinto a la vez que tragaba saliva.

El caso es que recibió una llamada nada mas llegar a su oficina. Era de su rubia y operada novia republicana, Betty. Había conocido a un jeque árabe en un viaje de placer en Dubai, y al parecer el placer se lo había dado el jeque beneficiándose a la infiel conservadora, niña de papa y con un útero con el doble de capacidad de lo habitual, prácticamente mutante. Los dientes apretados y el comienzo de un tamborileo muy desagradable en la sien fueron la primera respuesta corporal de Andrade ante tal revelación. Poco después,  la palabra puta salio de entre sus labios, sonando a maldición, y colgo sin mas el teléfono.

Y el pobre Jacinto entro en el peor momento de todos, con una corbata colmada de Mickey Mouse por todas partes, lo que denotaba que efectivamente seguía viviendo con su madre, y esta le seguía comprando la ropa. Andrade no se lo pensó, de un grito expulso a aquel trasgo de la habitación nada mas recibir el orden del día. Su imaginación, su mala idea o simplemente su situación de cornucopia actual le hicieron concebir en unos instantes un plan que casi se podía leer en el malicioso brillo de sus ojos negros como los de un tiburón.

El auricular en una mano, un anuncio seleccionado en la otra, llamo a una fulana de las múltiples impresas en el periódico. Pacto hora, lugar y precio. No fue muy caro, y se iba a reír como nunca.

Cinco minutos antes de lo que iba a ser la hora H llamo a Jacinto y a Isabel para discutir el tema de la OPA que tanto estaba dando que hablar en aquel inmueble. A Isabel la pidió un informe sobre la situación actual de la empresa “hostil”, informe que tardaría todavía unos minutos en preparar. Nada mas llegar Jacinto, le ordeno, simple y suavemente –suavidad que sorprendió y dio esperanzas de una vida laboral mejor a Jacinto- que esperase en su despacho. Fue a buscar a Isabel, que como había previsto todavía andaba revisando documentación. Acompañando con una sonrisa la ágil reverencia con la que la saludo, se intereso por su trabajo y la ayudo a buscar los textos necesarios para su elaboración. Por el pasillo se oía el taconeo de una mujer que se acercaba, rubia exuberante de ojos verdes, al despacho de Andrade…

desvario 2(versos blancos)

Buscas en el tiempo dormido la soledad de un momento remoto

Asumes la flaqueza de tu propia conciencia

cuando la plasticidad del reloj se rompe

Y todo son formas

Proyectas el futuro como una sombra

 distante y gris, que se acerca.

Te abraza, protectora,

y te pregunta al oido que es lo que quieres.

Solo puedes observar la nebulosa sin abrir la boca.

Y esperas que todo gire mas y mas deprisa

 y llegue el final, que es tu destino.

Sin preguntas, sin esfuerzo

El peso de tu propio centro de gravedad

desarrollado a instancias de un sueño

que es el esfuerzo abstracto

de un proyecto ya cumplido.

Solo el nihilismo hablara de nosotros

Cuando hayamos muerto.

Con los brazos de la fiebre

con los brazos de la fiebre
que aún abarcan mi frente
lo he pensado mejor
y desataré
las serpientes de la vanidad
el paraíso es escuchar
el miedo es un ladrón
al que no guardo rencor
y el dolor
es un ensayo de la muerte

en la piel de una gota
mis alas volvieron rotas
y entre otras cosas
ya no escriben con tinta de luz

el paraíso deviene en infierno y
luego se quema
y sin que nadie se mueva
¿quien lo arregla?

gestado en mis escombros
de pastoso paladar
el disparate del caos
me derroto
con palabras de alabanza